¿Y si los barcos se hundieran en el agua,en tu mirada?
Esta casa flotaría en veinte años de cartas tiradas al mañana.
Ese reloj que atrasaba las horas cada domingo con gusto a nada,nostalgia,
me asomo y la siento en el silencio de la noche,de fantasías en tu almohada,
y ventanas alumbrando a un piano cerrado,y ese banco dado vuelta.
Solo exijo que mis pasos no dejen cicatrices,
que mi sangre se caliente y la muerte no me alcance.
Encarnada en la ficción de otro,voy cediendo mano a mano,
y enraízo tus palabras,dulces,tibias,tibias,
como un alma, escondida tras la sombra,que me ataca
me persigue y me acompaña.
Lo importante de la suerte
es saber poner el pecho,atajando mariposas,
negras,rojas,y quemarlas.
La distancia no me siente,me analiza y me extraña,
esa dulce melodía de tu cuerpo en la rambla,
y tus huellas en la arena,más adentro y en mi palma.
Meteoritos cayeron,en el mar esa mañana...


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