jueves, 10 de noviembre de 2011

...

Odio cruzar la calle y esperar gente, lo que voy a contar tiene más que ver con lo segundo…más que contar divagar un poco sobre lo que tengo ganas de pensar y escribir.
Amo la música, y a pesar de estar tan enamorado me va pésimo en el amor. Amo fumar pero como escuche alguna vez, el humo del cigarrillo sale pero nunca vuelve a entrar, así son ellos , y con “ellos ”me refiero claramente a la gente,a destiempo, a contraluz…así es como escuche:”El amor es un juego de poder”…aver quien lo tiene esta vez…
Indecisiones fugases de aproximadamente 150 microsegundos, hechos para sorprender y ser sorprendidos, sueños inconclusos, sin embargo, existentes y reales.
Camilo pensaba en todo esto mientras veía ,al caminar,las hojas desprenderse de los tallos y troncos ,al mismo tiempo que caían al suelo flores de lapachos blancos y amarillos y sonaba el canto de las chicharras como poniendo suspenso a esa caída en la que el viento era el director.Y las ratas trepadas a la punta de las palmeras altas,esperando el momento justo para poder romper con toda esa armonía,de alguna forma u otra –penso Camilo-todo esto me hace acordar un poco a la gente,buscando la forma de verse bellos y resaltantes..Como odio cruzar la calle..

sábado, 12 de marzo de 2011

Ismael serrano..

Si te vas, los árboles del parque
seguirán creciendo, pasará este otoño.
Se unirán dos nuevas soledades,
se dirán mentiras, seguiremos locos.
En el Metro sonreirás dormida camino de clase
y yo como siempre quizás llegué tarde.
Seguiré cerrando bares y recuerdos.
No aprenderé nunca a retirarme a tiempo.
Dormiré en la calle, besaré otros fuegos.

La ciudad en tu ausencia seguirá creciendo,
devorando vidas, haciéndolas humo.
Otros cumplirán los planes que trazamos,
que no terminamos, haciéndolos suyos.
Seguirás llorando en algunos cines,
olvidando todo aquello que aprendiste.
Nacerán mil niños y nuevas canciones,
y quizás alguno, quizás, lleve tu nombre.
Nuevos simulacros, nuevas confesiones.

Si te vas, los árboles del parque
seguirán muriendo y también mi fe.
Seguiré olvidándome las llaves
al salir de casa, y quizá en tu piel
haya quien esconda allí su cansancio,
todos sus temores, o quizás sus labios.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando,
que quizás las cosas no nos cambien tanto.

Tantas, tantas cosas.

Pero si te vas, estos días serán
esa sucia y vacía franja de playa
que queda cuando tú te has ido,
cuando el mar se aleja y la marea baja.
Yo estaré cansado y quizá más viejo,
maldiciendo estos días muertos.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando,
que quizás las cosas no nos cambien tanto.

Tantas, tantas cosas.